Campeonato de Colores

Hace más de un año todos en nuestro país y en el resto de la humanidad planeábamos seguir con nuestras vidas como ya estábamos acostumbrados. Jamás imaginamos que nos veríamos obligados a hacer una pausa que cambiaría nuestras vidas tan profundamente.
Nuestras jefas y subjefas, por su parte hace más de un año, comenzaban a preparar sus temas. Temas seleccionados, analizados y decantados con mucho trabajo previo. Ellas saben el importante aporte que los temas del campeonato de colores significan en sus vidas, y también en las nuestras. Sin embargo, el 2020 no sería lo mismo. Muchas cosas dejaron de ser como antes, y para nuestro colegio eso implicó no vivir nuestro tradicional campeonato de colores.

No hubo ensayos demandantes ni bailes expresivos, tampoco vestuarios coloridos ni maquillajes novedosos. No pudimos emocionarnos con las competencias deportivas, sus cantos, ni con la tan esperada presentación final. Dejaron de ser parte de la rutina el alojar en la casa del color, dormir 4 horas, salir de compras, combinar sus clases con sus ensayos, quedar afónicas y agotadas, ser el motor del colegio por un tiempo. No existió el despliegue de un tremendo trabajo en equipo, el cual siempre nos ha sorprendido.

No recibimos los mensajes finales en el estadio, mensajes que nos han conmovido y que en más de una ocasión nos han hecho sentir: “ese mensaje es para mi”.


El año anterior ya había sido un año de cambios, por lo mismo los temas serían muy potentes. El contexto nacional y mundial nos venía anunciando la necesidad de comenzar a alterar lo establecido. Jamás imaginamos siquiera lo que venía: la vida conocida se detuvo, sin siquiera hacernos advertir el gran vuelco que se avecinaba. Un cambio de dirección en el mundo entero.

Entonces, entre el miedo a lo desconocido, y la incertidumbre, dimos espacio a la introspección y al silencio, también a la esperanza. Cada vivencia del pasado adquirió aún más fuerza, fue profundamente recordada, anhelada, valorada. La fragilidad de la vida nos hizo sentir que cada actividad que antiguamente dábamos dado por obvia, probablemente no volvería a vivirse más cómo antes, al menos no en mucho tiempo.

Esta nueva vida nos limitó a todos, y por supuesto a nuestros colores. A sus jefas y subjefas, a sus deportistas, bailarinas, coristas, a sus barras y a cada una de nuestras alumnas en sus diferentes roles.

Nuestra generación 2020 había preparado sus temas, delineado sus bailes, organizado un sueño que habían esperado liderar por años. No lo pudieron concretar. Todo su gran trabajo quedó en sus corazones. Fue un año complejo para nuestros IV Medios. No habían imaginado que su último período en el colegio sería tan diferente al de las generaciones que las habían precedido.

Si bien no llegamos a ver el proceso ni el resultado final de su Campeonato de Colores, en su pasar por el colegio nos regalaron mucho. Las conocimos desde pequeñas, o no tan pequeñas, las vimos crecer, percibimos su amor, su valentía, sus deseos de presentarse ante el mundo como personas singulares, de mentalidad abierta. Abrazamos sus enseñanzas. Su sensibilidad y empatía en más de una ocasión nos hicieron sentir orgullosos. Fue impactante ver que en ustedes se estaban plasmando los cambios que el nuevo ser humano en gestación demanda imperativamente, para un mejor vivir.

Sin duda, querida generación, vivieron un cúmulo de emociones encontradas, de esperanzas y desesperanzas, de pocas certezas y muchas incertezas. Nosotros, sus profesores, acompañamos de la mejor manera posible. Nos importaba mucho lo que les estaba pasando, lo que estaban viviendo y sintiendo. Y fue grande nuestra felicidad al ver que frente a tanta adversidad fueron capaces de dejar aflorar su amor por la vida, alegría y entusiasmo y es así como fuimos testigos de una de las misas más emotivas y conmovedoras que hemos tenido en el colegio y de igual manera de una graduación llena de cariño, espontaneidad y ternura. No podía ser de otra forma, nuestra generación 2020 nos sorprendió y alegró, como ya lo habían hecho antes.

Aún estamos en pandemia y, por lo mismo, sus temas y mensajes adquieren mayor significación para cada uno de nosotros. Y el legado de sus diálogos, en el silencio de este nuevo vivir, podrá servirnos para nutrir nuestra alma cuando así lo requiera. 

El Campeonato de Colores es el centro formativo de nuestro colegio, En él se consolidan los valores que se van entregando a lo largo de la vida escolar de nuestras alumnas, como lo son el compañerismo, la fortaleza, y principios educativos como el rigor y el trabajo en equipo entre otros.

Tradicionalmente, año a año, las alumnas de IV medio tienen los cargos de jefa y sub jefa de Barra.  Son ellas quienes preparan el tema, bailes, diálogos, cartonajes, vestuario, etc., dándole sentido al mensaje que quieren dejar como legado a sus compañeras de nivel y a todo su Color.

Este año el Campeonato de Colores no pudo realizarse: la pandemia mundial y la cuarentena producto de ella, nos obligaron a poner como prioridad el autocuidado y el cuidado de la salud de toda la comunidad. Fue así como a todas las experiencias de aprendizaje que nos entrega el Campeonato de Colores, este año le agregamos la capacidad de adaptarnos a aquello que no podemos manejar ni controlar y la consiguiente flexibilidad. 

Luego de varios ajustes, realizamos un Campeonato de Colores “simbólico”,  ceremonia muy significativa para todos quienes formamos parte de la Comunidad Maisonnette, en el que las alumnas de IV Medio tuvieron un espacio para entregar a sus compañeras de Color, el mensaje que dejan como legado en el Colegio antes de partir. 

Las alumnas de 5° Básico ese día asistieron con la polera de su Color, quienes fueron invitadas a participar de su Primer Campeonato de Colores, el que se realizó de manera simbólica. Es así como comenzaron a recibir el legado de sus primeras jefas de Color, no solo  através del diálogo sino que a través de las grandes cualidades desplegadas este año ellas, donde ha destacado la fortaleza, la capacidad de adaptación y flexibilidad. 

Madame Cony hizo una síntesis de los valores adquiridos a través de la vida escolar y de la experiencia de los Campeonatos de Colores, agregando la experiencia 2020, recalcando que este año todas son ganadoras e hizo entrega de la COPA 2020 a los 4 colores. 

El Campeonato de Colores es el reflejo de la esencia de nuestro colegio. Para nuestras alumnas, constituye una de las instancias más inolvidables y marcadoras de los valores que impregnan el espíritu del Colegio y que generan ese profundo sentido de pertenencia, al Color y al Colegio, que perdura a través de las generaciones.

Todo partió en los años 40 cuando, acercándose el Campeonato Interescolar de Atletismo , Madame Gabriela Yáñez de Figueroa, fundadora del Colegio, pensó que una buena manera de seleccionar deportistas era realizar previamente un campeonato interno, para identificar aquellas atletas que podrían representar mejor al Colegio.

Con ese propósito, Madame estableció dos colores: Rojo y Azul (que eran los colores del uniforme) y puso en marcha esta actividad deportiva y artística que llegaría a convertirse en uno de los pilares formativos del Colegio. Su objetivo fue involucrar a todas las alumnas y estimular sus diversos talentos, por lo que agregó a las pruebas deportivas una competencia entre las barras. Esto permitió que todas participaran, aportando a su Color con sus habilidades específicas: las atletas lo defendían en las diferentes pruebas y entre las otras alumnas, algunas se encargaban del diseño de escenografía y cartonajes, otras, de vestuario y coreografía, y otras de la escritura del libreto, que debía contener un argumento y un mensaje. Un grupo tenía que buscar o crear la música para la presentación en la cancha y otro, inventar los gritos y canciones y dirigir la barra. Había otras alumnas encargadas de la grabación, cosa muy complicada en esa época, pues se utilizaban cintas magnéticas enormes y equipos de sonido muy precarios. Finalmente, tenían la responsabilidad de comprar maderas, cartones, telas, tinturas, etc. y hacer rendir lo más posible el exiguo presupuesto.

La consigna era que las alumnas – y en última instancia las Jefas de Atletismo y las Jefas de Barra- eran responsables de todo el campeonato. El Colegio las apoyaba con un presupuesto moderado y lo demás corría por cuenta de ellas, en un despliegue de creatividad, esfuerzo y entusiasmo que las llevaba a mostrarse capaces de cumplir el compromiso de presentarse con todo listo en la fecha señalada. No había excusas, no cabían justificaciones: todo y todas tenían que estar ahí, ese día, a esa hora.

Después de varios años, se incorporó el color Verde y años después, por el crecimiento del Colegio, se agregó el color Amarillo.

Madame Gabriela pudo comprobar que con todo esto se ganaba algo de una envergadura que iba más allá de la demostración de destrezas deportivas, talentos artísticos o habilidades operativas. Se fue generando, a través de los años, una creciente tradición de excelencia, de eficacia y de impecabilidad, sustentada en el desarrollo del liderazgo y en la fortaleza del trabajo en equipo, así como en el desarrollo de la capacidad de gestión y la valoración de poner los propios talentos al servicio de un fin colectivo.

“La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar las situaciones adversas,” y este año nuestras jefas y subjefas de Barra, demostraron, que, pese a todo lo que la pandemia nos trajo, ellas fueron capaces de sobreponerse y adaptarse, logrando llevar a cabo sus objetivos con creatividad, flexibilidad y rigurosidad.

Esto nos lleva a pensar en un momento del colegio, en que Madame Gabriela, siendo Directora del Colegio, acompañó a sus atletas a su interescolar de atletismo. Al finalizar este, vio que habían perdido y que sus alumnas se encontraban muy desanimadas, por lo que el día lunes, al llegar al colegio, las estaba esperando con un gran cartel que decía “Nada importa vencer o ser vencido, lo que importa es ser grande en la contienda”. 

Hoy más que nunca hemos visto a través de los diálogos que escuchamos, como cada jefa y subjefa representado a su Color, sin buscar “vencer”, han sido “grandes en la contienda”.

“ Queridas alumnas de IV Medio 2020, la huella que ustedes han dejado sirve de guía para las generaciones que vienen.  Esta ceremonia demuestra que enfrentan las dificultades con fortaleza y serenidad, que son valientes y comprometidas y no temen emprender cambios.  ¡Qué gran aprendizaje para todos!”

Su paso por el colegio  fue formando a las mujeres que son hoy, y sin duda, sus vivencias en los Campeonatos de Colores acompañaron esta formación desarrollando un fuerte sentido de pertenencia y un sello indiscutible de mujeres preparadas para este mundo complejo, diverso, desafiante, pero lleno de oportunidades.  Fuimos testigos como a lo largo de los años se prepararon para asumir este cargo, entregando horas de trabajo y dedicación, potenciando sus talentos, trabajando en equipo con creatividad y propuestas originales para alcanzar el triunfo con su Color.  Y lo lograron, hoy, por primera vez en la historia de La Maisonnette, en este Campeonato de Colores simbólico 2020, todas son ganadoras.  Felicitaciones.


Seré la juventud renovada que podrá sanar y unir a los dos pueblos antónimos, uno atado al pasado y el otro con miedo al futuro. Me escucharé a mi misma, escucharé a mi reina interior. Los nuevos liderazgos me ayudarán a vivir la vida en beatitud y dignidad, aprovechando cada segundo de mi vida. Buscaré mi propia voz, sabré conectarme conmigo misma y  nunca me resignaré a vivir una vida en silenciosa desesperación. Consciente de que la vida no parte en el momento del linaje; sino cuando me decido a vivir, ¡decido comenzar a vivir ahora!.

 


Más que nunca tengo claro que lo único que permanece es el cambio. No viviré en la intolerancia o en la indiferencia. Daré paso a lo nuevo, a lo distinto. Todos sufrimos, sin importar de dónde vengamos. El caos es la gran oportunidad para crecer como personas y como sociedad. Nutrirnos de las diferencias es una gran oportunidad, expresaré mi verdad y dejaré que otros manifiesten la suya. Aportaré mis dones con convicción. Seré agente de un mundo socialmente igual, humanamente diverso y totalmente libre.¡Lucharé por mis ideales!

 

No viviré presionada por mi propia mente, atrapada en mis pensamientos negativos y el miedo a no encajar. Tengo la capacidad de reinventarme, de construirme ya que sé que existe un mundo nuevo dentro de mi. Mis inseguridades no van a nublar mis grandes virtudes. Haré frente a la cobardía y llegarán las soluciones ya que actuaré atrayendo la imaginación y la creatividad.  Aprenderé que el mago que busco ya está dentro de mi ser, tengo el valor de enfrentar el peligro ilusorio. Transmutaré y aprenderé de nuevo. ¡Crearé una nueva realidad!

 



Aún no sé quien soy, pero llegaré a conocerme y lo haré de manera consciente. Dejaré de controlar mis emociones y les permitiré expresarse con libertad. Primero despejaré mi corazón y luego trabajaré en mi razón. La lucha constante de mi interior no me estancará. Me atreveré a recorrer el camino sin fin y comprenderé que los obstáculos que se presenten sólo me harán crecer. Cada día es una gran oportunidad para desarrollar mis infinitas capacidades. Estaré en paz sintiéndome bien conmigo misma y con los demás. Yo doy el primer paso y ¡lo lograré!

 

San 9344